miércoles, 20 de febrero de 2013

"La rosa roja"


Regresando cabizbaja y pensativa por el mismo camino que antes juntos recorrimos, una lágrima se deslizó por mi mejilla.
No me atreví a volver la mirada, pues no quería desvanecer tu sonrisa dibujada en la ventanilla, observándome marcharme sin prisa.
Tú, estabas convencido que por ti amistad solo sentía.
¡Si escucharas a mi corazón!, ¡No te imaginas, te sorprenderías!
El autobús emprendió al fin su marcha, y en el mismo instante te lloraron mis ojos. ¡Ya te extrañaba!, y apenas diez minutos antes, habías puesto una rosa roja entre mis manos a modo de despedida.
La vista se me nubló, cargada de lágrimas. El paisaje a mi alrededor quedó gris por la ausencia de tu presencia. Pero la rosa no perdió su color, parecía lo único que tenía vida en ese momento.
Seguí con el paso lento dejando la rosa sobre el sendero, para que éste se contagiara de su color.
Tal vez así, cobraría vida nuevamente, y ¿Por qué no?, _sonreí esperanzada_ volver a encontrarte en mi vida, pero esta vez para confesarte mi amor.
Tal vez, la rosa roja es la respuesta que dejaste en mis manos.
Ahora recuerdo que me habías dicho: _Volveré y dejo en tus manos el futuro... _¡Ahora vive la vida!
Sonreí, recordé tu sonrisa y desde entonces camino por la vida con la esperanza de encontrarte nuevamente en mi vida.

Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.
08_01_2013.

No hay comentarios:

Publicar un comentario