El frío azul de la mañana
besa tu rostro aún de otoño.
Y el sol se asoma dormido
besando tu cabellera de oro.
Los árboles lloran entre sus ramas
por las neblinas tempranas.
Y en los tejados de las casonas
palomas grises acurrucadas.
La siesta se va de fiesta,
la tarde breve se inquieta.
Cuando los tordos se anidan
regresa la noche coqueta.
Humeantes las chimeneas
dibujando en la oscuridad.
Pronto el silencio se adueña
de éste junio invernal.
Autora: Alejandra González Reyes.
Imagen tomada de la web.

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