Mañanas de neblina, desayunos soleados en tu compañía.
Tardes de llovizna, merienda compartida sobre un arco iris luego de la siesta.
Noches frías caminando abrazados o de la mano, acortando la distancia entre el invierno, cuando brotaba un beso en nuestros labios.
Amaneceres soñados, encontrándonos amando.
Vida exquisita, endulzando los instantes en la esencia misma de nuestros corazones enamorados.
Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.
21_01_2013.

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