Todo cambia,
todo se transforma.
Nada permanece en el mismo sitio.
Todo evoluciona.
El día amanece, y en la noche desfallece.
La vida transcurre, y sin sueños, simplemente muere.
El tiempo no se detiene, aunque las agujas de nuestro reloj marchen en recuerdos.
Y en el proceso de los instantes, el silencio florece...
Es ahí, donde los milagros suceden.
Alejandra González Reyes Laurence.
Derechos reservados.
28_06_2013.

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