miércoles, 3 de julio de 2013

"Extrañarte"

Siempre era igual. Y siempre volvía a sentirme así.
Regresaba con el paso lento, contando las baldosas; las veredas parecían interminables y en medio del bullicio, mi pensamiento en ti.
La ciudad comenzaba a asfixiarme. Regresaba a mi casa y volvía a sentir tu perfume impregnado en cada espacio donde horas antes habíamos compartido.
En fin, suspiraba a modo de resignación. Contando los minutos para volver a verte, intentaba concentrarme en mi rutina.
Por las mañanas el trabajo en la oficina me esperaba, por las tardes el gimnasio, las charlas con mis amigas; pero el reto era por las noches, ¿cómo distraer a mi rutina para no extrañarte?
Mientras me disponía a prepararme un café, observaba el teléfono. Apenas segundos antes habíamos hablado, pero ya te extrañaba.
Luego cuando solo había quedado el dulce sabor en mi boca mezclado con el recuerdo de tus besos; me disponía a terminar la jornada, llevándome conmigo la tibieza de tu voz susurrándome al oído tus bellas palabras. (Tal vez como la noche anterior en mis sueños te encontraba)
Y así transcurría toda la semana, extrañándote. Pero al llegar el fin de semana mi vida volvía a sonreír. Para ese día vestía de ilusiones, calzaba con decisiones, esperándote con mi mejor sonrisa. Y cuando te veía llegar, mi corazón estallaba de felicidad.
Y así eran nuestros días de noviazgo, (cuando la distancia nos separa); si el amor es verdadero no existe tiempo en nuestras almas que destruya el sentimiento de dos corazones que de verdad se aman.

Alejandra González Reyes Laurence.
Derechos reservados.
12_01_2013.




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