martes, 11 de diciembre de 2012

¡Ay amor! Si tú supieras...
En tu ausencia lloré ríos de tristeza.
Y contra la corriente de océanos
que inundaban mis pensamientos
de extrañarte,
me fui convirtiendo en sirena.
Vistiéndome con las lágrimas
que brotaban en la eterna espera.
Tanto te lloré, y añoré,
que me ahogué en el mar
de la nostalgia.
Y cuando llegaste a la
costa de mis sueños,
resurgí, me elevé y
ante tu presencia te abracé.
Y tu cuerpo sediento de amor,
bebió cada uno de mis besos.
Y la sirena que fui
se desdibujó entre las olas.
Se perdió en el tiempo.
Ante tu existencia,
nuevamente volví a ser
la mujer que te ha querido
siempre, eternamente.

Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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