No hay un día que mis lágrimas no te recuerden
y mis ojos lloren despiadadamente.
No hay un día que mis caricias se duerman en mi piel
y mis manos busquen despertarse confundidas.
No hay un día que mis besos mueran perdidos
y en mis labios quede el sabor amargo del olvido.
No hay un día que mi alma no te extrañe
y mi cuerpo sienta el frío ausente de tus abrazos.
No hay un día que mi corazón no deje de amarte
jamás habrá un día que yo deje de recordarte.
Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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