Lentamente fueron cayendo
una por una esa lágrimas
que por tu ausencia,
iban dejando la huella tibia
mojando la suave piel
de mi rostro dibujado de tristeza.
Ya desnudo mi cuerpo
a falta de tus caricias,
sintió el frío invierno
invadiendo por completo
cada rincón de mi alma,
pues el sol de tu mirada
iba alejándose cada minuto,
cada segundo un poco más.
Y ya entrada la noche,
y algunas estrellas allí,
y la luna por allá,
invadieron en nostalgia
mi compañía, la soledad.
Sentí todos mis sueños dorados,
escaparse en silencio,
llevándose contigo
todas mis ilusiones.
Y aquí mi amado te digo,
simplemente me has dejado
con el dolor de tu adiós,
con mi vida vacía,
y otoño en mi corazón.
Alejandra González Reyes Laurence.
imagen tomada de la red.

No hay comentarios:
Publicar un comentario