martes, 11 de diciembre de 2012

"Hoy mi alma llora,
y esas lágrimas que brotaron 
de mis ojos
fueron humedeciendo
poco a poco
los pliegues de mi corazón
triste, agotado y roto.
Hoy mi alma ya no espera
tu presencia,
pues en la ausencia misma
de lo visible,
se hace invisible lo esencial,
y al cerrar los ojos
en mis sueños
te puedo contemplar.
Hoy mi alma olvidó vestirse,
y desnuda de esperanza
ha quedado.
Tan solo querer llegar
hasta lo infinito,
rasgar sutilmente
el frío manto que cubre
la piel de acero de tu cuerpo.
Sería tocar lo imposible
con las manos temblorosas
en el intento de querer
abrazarte y volverte a la vida.
Dejar el sufrimiento
en el olvido.
Abrigarte y cuidarte
de los miedos
que oscurescan tu espíritu.
Ofrecerte como ofrenda
mi amor,
mi vida,
y dejar que mi alma
sonría en tu cuerpo
cuando para siempre
tu corazón cierre todas las heridas".

Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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