jueves, 6 de diciembre de 2012

Tras el horizonte lentamente el sol se cobijó,
y el cielo se tiño de estrellas.
Poco a poco la noche
fue vistiéndose de fiesta.
La luna brilló completamente
luego de despertarse de la siesta.
La ciudad empezó a callar,
las calles fueron quedando vacías.
Peatones y vehículos
marchando deprisa hacia sus hogares.
Y como un manto oscuro y silencioso,
se adueño por completo
otra noche de invierno,
otra noche que nos acarició
con sus manos frías.

Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

No hay comentarios:

Publicar un comentario