"Y me quedé colgada de tus recuerdos...
maravillada al conocerte...
y entre miradas tímidas,
silencios cómplices,
quedamos presos del sentimiento
de empezar a querernos.
Y aunque no era un secreto,
nadie se imaginaba lo nuestro.
Y así empezó nuestra historia,
un amor que perduraría
en el tiempo.
Me tomaste de las manos
y por primera vez paz absoluta
sintió mi pecho,
y nuestras almas habían
llegado a su encuentro...
En la tibieza de tus caricias,
¡Cuánta delicia!
Y me abrazaste, recuerdo,
y casi mi piel se dibujó
en cada rincón de tu cuerpo...
Y fue en ese instante
que escuché un te quiero
salirse de tu boca,
un poco tus labios sonrieron
y sellaron en mi boca
el más exquisito sabor
que nunca ni la miel
me había endulzado tanto,
como si lo hicieron tus besos
embriagándome por completo
con su esencia divina,
todo mi ser, mi corazón
y mi vida.
Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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