jueves, 6 de diciembre de 2012

Se había acostumbrado tanto
a ser el "hazmereír" 
de los que no la conocían,
que se había comprado
el traje de payaso,
y creado el "circo de su vida".
Se había convencido tanto
que todo lo que hacía
no tenía valor alguno,
que decidió regalar sus talentos
al hombre más rico del mundo.
(Sabiendo que éste arrojaría
por la borda todos sus
anhelos con indiferencia)
A pesar de todo...
continuó su camino...
volvió a crear sus sueños,
con sacrificio y constancia.
No dejó que nada la opacara...
Y cuando se convirtió
en heredera de sus
propios proyectos,
su luz interior 
comenzó a brillar...
Y todas las risas que por ella
se habían dibujado con malicia
se fueron convirtiendo en lágrimas
pidiendo perdón de rodillas...
Ahora que el payaso era historia,
ahora querían comprarse 
todas las funciones del circo,
porque ahora el "payaso" era la estrella.

Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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