Me tardé el tiempo
que vos necesitabas
extrañar mi alma...
Esperé paciente
las horas de tu llegada...
Mientras, iba por la vida
esperanzada...
Mi intuición divina
rara vez se equivocaba...
Veía tanta gente
ninguna de ellas
en mis sueños se encontraban...
Tantos ojos hacia mi
ninguna mirada me enamoraba...
No me daba por vencida
al escuchar mi voz interior
supe que ese llamado de amor
que había tocado las puertas
de mi ilusión y mi vida,
provenían de tu corazón...
Nos reencontramos,
y fuimos la realidad
de aquellos sueños que soñamos.
Alejandra González Reyes Laurence.

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