Otro atardecer caía reflejándose en tus ojos,
el sol ahora parecía mezclarse un poco
en tu mirada color café que se perdía también
en el lejano anaranjado horizonte.
Y ahí estábamos formando parte del paisaje,
éramos dos siluetas dibujadas en el tiempo.
Apenas la primer estrella apareció en el cielo,
y silencioso se fue esfumando el día
buscando permiso en tus pupilas...
Ahora tus ojos invitaron a los míos a soñar,
nos tomamos de las manos, caminamos a la par.
La noche se hizo más noche,
tu boca invitaron a mis besos,
tus manos se hicieron caricias en mi cuerpo,
nuestros ojos se hablaron en silencio,
nuestras miradas se enamoraron,
y una vez más el atardecer sonrió en nuestros labios,
al sentir la tibieza del sol escondido en nuestros corazones
cuando me dijiste y te dije "te amo",
y apasionadamente nos besamos.
Alejandra González Reyes Laurence.

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