lunes, 3 de diciembre de 2012

Mañana saldrá el sol

Mis pisadas van deprisa dejando apenas sus huellas sobre el mojado asfalto gris.  Las hojas de los árboles parecen más verdes de lo que en realidad son...
Las casas desfilan una a una quedando atrás, a mis espaldas. Y mi mirada sigue firme, perdiéndose en las últimas horas del atardecer...
Seguí con mi paso un poco más lento, paraguas en mano y frío en mis labios...
A esta altura había perdido la noción del tiempo, pero mis lágrimas no habían dejado de caer desde mis ojos   humedeciendo mi boca silenciosa.
Llovía una vez más en la ciudad, y una vez más mis ojos al recordarte no dejaron de llorar...
Te marchaste, ¡Claro!, pasó un año ya... pero en mi corazón el tiempo se detuvo en el instante de tu adiós...
Hace un rato me decías ¡Te amo! (Recordé en el momento que doblaba en la esquina, y la bocina de un autobús me sobresaltó)
Y cuando desperté entre tus recuerdos ya no estabas a mi lado.
Seguí caminando...
La lluvia seguía cayendo como cortina infinita sobre mi paraguas y como manantial mis lágrimas corrían por mis mejillas.
La noche estaba cada vez más oscura...
Y mi corazón se sentía en penumbras...
Esta tormenta pasará como siempre así lo hace. Pensé. Mañana saldrá el sol. Sonreí apenas.
Y cuando el sol está, la vida se nos cambia por completo...
Hoy aún está gris, frío, lluvioso...
Mañana saldrá el sol y entrará por la ventana de mi alma...
Y con sus tibios rayos acariciará a mi triste corazón...
Mi corazón volverá a sentirse vivo...
Seré feliz.
Mañana saldrá el sol nuevamente en mi corazón... Pensé una vez más.
Y me perdí en la siguiente esquina, un poquito más animada.
Mis ojos ya no lloraban, mi mirada ahora estaba despejada...
Y mis pensamientos haciendo ecos a mis pasos repetían constantemente "mañana saldrá el sol".

Alejandra González Reyes Laurence.

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