Con las manos empapadas de nostalgia
pinté recuerdos de mi infancia.
Y colgué en el muro de mi esperanza
el retrato en oleos que dibujó mi memoria
el barrio donde crecí, la buena gente,
las calles sanas y una ciudad feliz.
Hoy con las manos empapadas de madurez
sueño pintarle a nuestros hijos
el mismo barrio donde crecí...
con la misma ilusión que ayer sentí...
Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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