La tarde está serena...
octubre la ha sorprendido en silencio...
Asomada al portal me quedé observando la naturaleza desde el patio de mi hogar...
Estaba inmóvil, pero mis pensamientos viajaron en el tiempo y retrocediendo cientos de instantes, una vez más como tantas veces mis recuerdos te hicieron presente...
De repente, los pájaros entre los árboles interrumpieron mi nostalgia. "¡Costumbre mía llevarla siempre a cuesta como una amiga imaginaria!"
Y en un suspiro se escapó de mis labios tu nombre...
Y con una sonrisa enorme asomándose en mis ojos recordé nuevamente el día feliz de mi vida, que fue al conocerte...
La tarde fue poco a poco cerrando los párpados...
Pronto la noche pintaría de oscuro su rostro...
¡Y qué decir de mi pálido semblante, frío por tu ausencia, y qué decir de mis ojos llorosos por pensarte y extrañarte...!
La tarde ahora se hizo noche...
Y la noche me hace muchos reproches...
Me invita a soñarte, me insiste que te busque en mis sueños...
¡Y qué decir que aún estando despierta yo te sueño...!
¡Y qué decir que ni el tiempo me hacen olvidarte...!
¡Y qué decir que aunque el pasado ya pasó, todo este sentimiento que llevo en mi corazón es más fuerte que ayer y hoy...!
¡Qué decir...!
Nada, todo ya lo he dicho...
Me quedo como la noche, a oscura, en silencio, y así te recuerdo...
Mi mirada en tus ojos...
Tu sonrisa en mis labios...
Tus abrazos en mi cuerpo...
Nuestras almas en paz...
Mi corazón en tu pecho...
Nuestro amor en libertad...
Alejandra González Reyes Laurence.
Imagen tomada de la red.

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